Se ha ido al campo.

guinea-pig-503678_960_720“No se ha muerto mamá, se ha ido al campo”. Ésta fue la respuesta de mi sobrina de tres años cuando le anunciaron que su cobaya había muerto. Me resultó muy interesante su reflexión ya que si sustituyes “campo” por “cielo” tienes el origen y justificación de la mayoría de religiones. La muerte es algo tan extremo y extraño que parece que la mente de los niños no puede o no quiere concebirla, al menos de golpe, y se inventa automáticamente excusas para no hacerlo. Lo curioso es que aún haya gente que arrastre esas excusas hasta la vida adulta. Tenemos miedo a morir. Es innegable. Pero, ¿es realmente morir lo que tememos? ¿o vivir equivocadamente? Sea como fuere, no considero justificable ni constructivo seguir arrastrando excusas para no afrontar ese temor. No deberíamos librarnos del dolor de la lucidez. El conocimiento puede provocar decepción, puesto que descubres cómo son las cosas y no cómo deberían ser. Pero de la decepción también se aprende. Y es de este aprendizaje y de este conocimiento del que emanan todos avances de la humanidad. No de los cuentos. Porque si algo huele a cuento, suena a cuento y parece un cuento será porque es un cuento. Quizá bonito, quizá útil muy antiguamente pero un cuento al fin y al cabo. Y asumir cuentos como verdades absolutas puede resultar peligroso y lastrante para nuestro futuro. Pero la lucidez también puede provocar alegrías, no sólo por el hecho de descubrir, sorprendernos y alimentar nuestro instintivamente hambriento cerebro o de darnos cuenta de que podemos ser también guionistas y actores de este mundo y no sólo meros espectadores. Sino también por la paz. La tranquilidad y la calma que supone aprender que algo tan banal y efímero como es la vida no tiene sentido vivirla con tristeza.

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Indefensión aprendida

image001Hace ya muchos años que Seligman y Overmaier iniciaron el ensayo de la teoría de la indefensión aprendida que posteriormente ha sido confirmada y ampliada con nuevos estudios, incluso en humanos. El experimento consistía en someter a dos grupos de perros a descargas eléctricas pudiendo el grupo 1 parar las descargas  accionando una palanca con el hocico mientras que el grupo 2 no tenía control alguno sobre las mismas. No tardaron los perros del grupo 1 en aprender a detener el indiscriminado castigo. Lo interesante del asunto es que tras colocar a ambos grupos en una situación diferente en la que para huir de la descarga simplemente había que saltar un pequeño obstáculo, teniendo todos la opción de hacerlo, sólo un tercio de los perros del grupo 2 lo hicieron mientras que casi la totalidad de los del grupo 1 aprendieron rápidamente a escapar de la descarga. La indefensión aprendida enseñó a los perros del grupo 2 que nada podían hacer para evitar su sufrimiento y, pese a tener posteriormente la opción de evitarlo, no lo intentaban. Aunque cambie el escenario claramente había dos mentalidades en esta prueba: los perros seguros de sí mismos que buscaban la solución al problema y los perros que habían aprendido a sufrir resignadamente y no actuar.

Dicho esto, me parece más que evidente que sufrimos una grave indefensión aprendida social. Ahora que las esteladas ya no ocultan la profunda podredumbre institucional que sufrimos y que están juzgando, por poner un ejemplo, la faraónica corrupción del PP valenciano la sensación que me queda es que ya no importa la gravedad de la noticia que den. Mi percepción es que podrían incluso identificar al señor M.Rajoy, juzgarlo y condenarlo por sobresueldos sin declarar y aún así eso no crearía una gran alarma social. Parece que nos han inducido poco a poco una desensibilización en la que ya nada nos impresiona o nos hace reaccionar, incluso aunque tuviéramos las herramientas para actuar al alcance de la mano. Mi pregunta es, de las dos cualidades comportamentales claramente definidas en los perros del experimento, ¿cuál crees que es mejor para crear una sociedad constructiva, creativa y justa? ¿Cuál prefieres para ti?

Usted no es una persona decente.

22049910_10155786991764839_3619769384441753659_nSe escandalizaba usted señor M. Rajoy cuando P. Sánchez le llamaba indecente. Para mí es suficiente aquel “Luís sé fuerte” para calificarle de esta manera y, por tanto, me parece lógico el comentario de Sánchez. Pero, por si acaso, no ha tardado usted en terminar de darle la razón. Quizá es demasiado osado por mi parte hablarle directamente en primera persona pero creo que ante lo sucedido el pasado domingo la osadía toma una nueva dimensión. Hace ya once años que ustedes consiguieron la anulación de la reforma del Estatut de Catalunya, quizá entonces no sabían qué clase de mecha estaban encendiendo con ese primer paso. Desde entonces, y sobretodo cuando llegaron al gobierno, no han hecho más que agravar el problema, incentivar el odio y agrandar la brecha haciendo que el independentismo pase de apenas un 14% a valores cercanos al 50%. Es su responsabilidad señor Rajoy que haya crecido a la mitad de la población el número de personas que quiere marcharse. Las multitudinarias manifestaciones y protestas que han hecho crecer esta cifra se han sucedido tras cada una de sus nefastas y poco inteligentes respuestas. Pero la última pasa de poco inteligente a suicida, bárbara y absurda. A usted le ofendió que le llamaran indecente, pues bien, yo creo que una persona decente no ordena ni permite agredir a compatriotas desarmados y con los brazos en alto, a compatriotas que no están provocando ningún altercado ni desorden público, no provoca la confrontación de dos cuerpos de seguridad del mismo estado. Una persona decente dimitiría siendo el máximo responsable de lo ocurrido. Usted ni siquiera se ha dignado a pedir disculpas. Usted no es una persona decente.

Aprovechando el tirón

captura_de_pantalla_2016-07-01_a_las_09.13.53Estamos viendo estos días la creciente tendencia a la tolerancia y al apoyo a la reivindicación festiva del Orgullo. Este año, por primera vez, se han sumado todos los partidos políticos a la manifestación. Miembros del PP que se manifestaban contra el matrimonio homosexual hace 15 años, han asistido a bodas gays ahora. Incluso hemos podido oír alguna declaración a favor por parte de la Iglesia Católica. La cuestión es, ¿realmente estas personas apoyan la causa o se trata de la ya omnipresente propaganda política? Se han visto incluso marquesinas por las calles con los colores del arcoiris y con el lema “Rainbow is the new black” que, en realidad, anunciaban productos privados. Todo el mundo quiere sumarse a la fiesta pero analizándolo en profundidad parece que hay un interés comercial y político detrás de tanto apoyo. No está nada mal crear esta tendencia masiva de tolerancia, respeto y, sobretodo, normalidad porque consigue dejar fuera de juego a los homófobos de la forma más efectiva: haciéndoles sentir anticuados. Pero si el interés real es atraer a las masas de votantes, compradores o consumidores entonces no deja de ser un apoyo vacío. Peligrosamente pasajero.

Hipocresía como tendencia.

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Desde hace un tiempo, nuestra sociedad se ha ido distanciando de ciertas cosas. Antes era habitual en la mayoría de casas matar a los animales que nos servían de alimento y hoy se considera, por lo general, una salvajada y una crueldad extendiéndose así el vegetarianismo en nuestros días. Lo curioso es que también es considerado una práctica hostil por muchos consumidores de carne, y pensaréis: aquí viene la hipocresía. Bueno, no sólo aquí, la hipocresía está en todas partes. Seguir leyendo “Hipocresía como tendencia.”

Lo guay es ser idiota

ninos-con-tecnologia-tocando-unos-libros-con-un-palitoLas mayorías más visibles controlan el mundo o, al menos, los micromundos en los que se expresan. Lo hemos visto en la estrategia de Suecia para superar el acoso escolar. No actúan sobre el agresor para corregir su comportamiento ni sobre la víctima para que se defienda sino sobre la mayoría expectante. Saben que son todos esos espectadores silenciosos los que pueden, con su opinión y reacción, influir de manera más eficiente en el agresor. Pues bien, por desgracia parece que este efecto de influencia masiva está teniendo repercusiones negativas en la cultura, el arte y el conocimiento humano. Resulta muy común ver a los más jóvenes escuchar, o mejor dicho poner de fondo, música de base percutiva redundante, por no decir idéntica, y letras de aportación nula en el mejor de los casos o misógina en el peor. Muy rara vez se puede ver a alguien salirse del estándar, decir que le gusta otro tipo de música, que utiliza el móvil para algo más que snapchat y selfies, que ve vídeos que duran más de dos minutos, incluso ve películas o lee libros. Resulta muy valiente apartarse del rebaño, ser el raro del grupo, opinar de temas que se salen de la simpleza o banalidad extremas. Parece que antes “interesante” era un adjetivo positivo y ahora es justo al contrario, se usa casi como insulto. En algunos grupos, peligrosamente en algunos muy jóvenes, se pasa de idiota a pedante sin término medio, no se deja espacio a la curiosidad ni al enriquecimiento cultural o artístico. Parece que, como decía Carlos Ruiz Zafón en su novela “La sombra del viento”: “Este mundo no se morirá de una bomba atómica como dicen los diarios, se morirá de risa, de banalidad, haciendo un chiste de todo, y además un chiste malo.”

Se han pasado de tontos.

Del-gobierno-defiende-el-nombramiento-de-soria-tertulia-de-federico-6057625-1espués del gravísimo escándalo del nombramiento de Soria como director del Banco Mundial todos los periodistas se llevaban las manos a la cabeza, y con razón, y encendían acalorados debates en los que se hablaba de nuevo de puertas giratorias, de enchufismos… Pero pensándolo ya con perspectiva, después de que el aludido se haya visto forzado a dimitir para frenar el aluvión de críticas que le estaba cayendo al más que reincidente PP, uno ya no sabe si pensar que les motivó más el amiguismo y el colocar a un compañero de filas en un puesto privilegiado o el enviar a un apestado, corrupto y difamado lo suficientemente lejos para que no manche la imagen de su podrido partido.

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